El cuidado de nuestra piel es muy importante en la temporada de verano. La radiación solar está presente los 365 días del año, sin embargo, es durante esta época que tomamos mayor conciencia sobre el cuidado de nuestra piel. En el verano aumentan las actividades realizadas al aire libre y estamos más expuestos a agresiones del medio ambiente como el sol, la polución, aire acondicionado, el agua de la piscina y/o mar, entre otros.

Por ello, con una buena limpieza, un buen hidratante y el uso continuo de un bloqueador solar, podemos evitar los daños de la piel producidos en esta temporada.

Hay que tener en cuenta que la elección de cualquiera de estos tres productos básicos va a depender de cuatro factores principales, el tipo de piel, vehículo, principios activos y edad.

Tipo de piel.
Existen 16 combinaciones para clasificar el tipo de piel en la cara, en base a 4 parámetros.

Seca vs grasa, Resistente vs sensible, pigmentada vs no pigmentada y arrugada vs no arrugada. Según cada combinación se decidirá el vehículo y el principio activo que queremos instaurar.

La piel grasa es una queja frecuente, especialmente durante la adolescencia. Tiene un aspecto oleoso y brillante que obliga a la limpieza frecuente. Clínicamente se presenta como una piel gruesa, brillante y muchas veces acompañada de poros dilatados.

La piel seca ocurre por una disminución del contenido de agua en el estrato córneo (capa más superficial de la piel). Clínicamente se caracteriza por aspecto opaco, color grisáceo o blanquecino; la piel se palpa rugosa, escamosa y con presencia de fisuras.


La piel sensible es una condición que se caracteriza por hiperreactividad a factores ambientales acompañada a una reacción exagerada a productos de uso local. Clínicamente se caracteriza por una piel rojiza, vasos dilatados y descamación.

Vehículo.
Es la sustancia en el que se incorpora el principio activo, se compone en base al porcentaje de aceite o agua utilizado y su composición dependerá a que nivel de la piel queremos llegar.
Para pieles muy secas se utilizan cremas y emolientes para aumentar la integridad de la barrera cutánea o agentes oclusivos oleosos para prevenir la evaporación del agua.
Al contrario, para pieles grasas, se prefiere utilizar un vehículo en gel que asegure una absorción más rápida.
Para las pieles mixtas, se pueden utilizar sueros o fluidos que aseguran una buena absorción sin dejar de lado una hidratación adecuada.

Principio activo.
Este será escogido según la necesidad de cada paciente y puede instaurante en la crema hidratante o de forma individual. En este punto es indispensable una evaluación dermatológica, ya que una piel sensible puede ser intolerante a sustancias que están indicadas en pieles grasosas y secas o viceversa.

Edad.
Conforme envejecemos, se pierden las sustancias hidratantes naturales y esenciales de la piel. Una piel madura por ejemplo, requerirá de principios activos en base a ácido hialurónico o ácidos retinóicos, entregados en un vehículo crema para proporcionar la hidratación faltante.

En conclusión, es necesario cuidar de la piel durante todo el año y reforzar estas medidas durante la época de verano.
Tres productos básicos que siempre debemos de usar son, el limpiador, el hidratante, y el protector solar.

Es importante acudir al especialista para la elección del producto adecuado, según el tipo de piel y edad, ya que es necesaria una rutina individualizada y específica para cada uno.

Dra. Adriana Gamarra Luna
Médico Dermatóloga del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas Directora Médica de Lima Derma
Especialista en dermatología clínica, oncológica y estética

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